El Lado Obscuro de la Computación en México

Por: Oscar Toledo Esteva.

Parte del texto de la conferencia ante maestros y alumnos del Centro Cultural Universitario Justo Sierra. 19 de septiembre del 2003


Sede del CONACYT. 15-oct-2002
El gobierno mexicano ha estado ausente en desarrollar nuevas tecnologías con innovación constante, que solo la Familia Toledo hizo posible. Es inborrable lo que está escrito en una bitácora, el por qué la familia Toledo le puede decir NO a un gobierno corrupto. Foto tomada el 15 de octubre del 2002, en la sede del CONACYT.

Una bochornosa cesión de soberanía en la Cámara de Senadores — Tres transnacionales se adelantan a «convencer» a los nuevos gobiernos latinoamericanos — Un costoso festejo de usuarios de computadoras en una universidad. — Una razón de 7% de Televisa para no difundir una entrevista de la Familia Toledo. — Políticos que manchan su imagen sin poder lavarla. — Burdos intentos del CONACYT por llevarse la documentación y la tecnología de la Familia Toledo.

En la década de 1980 las computadoras extranjeras masivamente invadieron el mercado mexicano, se ponderó un provenir salpicado de ciencia ficción, las tiendas de autoservicio promocionaban con enormes y vistosos carteles su uso para editar textos, llevar la contabilidad personal o de un pequeño negocio, jugar, y hasta crear experimentos con su interface física; se referenciaba a ciertos países donde sus ciudadanos creaban computadoras para mejorar la educación tecnológica. Un gobierno mexicano intentó imitarlos, adoptando la microcomputadora Color Computer (Coco) de la empresa Tandy, con un microprocesador central 6809E de 8 bits, disfrazándola como un diseño nacional, la cual nombró: Micro SEP-1600, y luego fue rebautizada como Tanya 1600, un fraude investigado y publicado en la revista «Proceso».

No conforme el gobierno, en 1987 intentó de nuevo engañar a la opinión pública, involucrando a una conocida institución educativa. En un esfuerzo fallido, retomaron un kit de PC basado en el microprocesador 80188 de 16 bits, y lo mostraron como la microcomputadora Microsep-16, copia de un proyecto de Western Digital, con chips Paradise para el sistema de video, un trabajo a medias, que no podía competir con los nuevos modelos comerciales de PC de la segunda ola. Hasta hoy, ya en el lindero de la escasez, el erario público continúa dilapidándose, en equipar oficinas y escuelas gubernamentales con computadoras importadas y costosas, nuestro gobierno corporativo no puede disfrazar sus ansias de control y el culto inocultable por la tecnología de fuera, para tener a la nación como usuaria de malos sistemas de cómputo. De una docena de marcas de cómputo en el país, se comercializaban entre otros, un equipo educativo marca Microkit MKE-Z80. Por esos días, una empresa maquiladora llamada Mexel ofertaba PC's de la marca Televideo, con sus manuales de usuario ¡en idioma inglés!, otra distribuidora, Denki, vendía la marca Corona, incluso a la Cámara de Diputados... En la actualidad las marcas extranjeras no solo se jactan de cabildear en la Cámara de Senadores para que las leyes se ajusten a sus propósitos, sino que han llegado a cancelar leyes mexicanas aprobadas, como sucedió el 12 de diciembre del 2002, cuando tres funcionarios menores de la embajada de Estados Unidos, encabezados por William Pratt, se presentaron en la Cámara de Senadores, amenazando con una guerra comercial contra México, si no se rectificaba una ley ya aprobada, echando abajo el artículo transitorio de la Ley de Ingresos, votado horas antes en la Cámara de Diputados.

El jueves 24 de octubre del 2002, Luis Inacio Lula da Silva, el candidato favorito para ganar la elección presidencial del domingo en Brasil, recibió la invitación de Bill Gates para visitar Microsoft Corp. A su vez, Da Silva dijo que quiere que su plan para terminar con el hambre en Brasil, sea la prioridad de su gobierno, en caso de que el domingo se convierta en presidente; según el senador electo brasileño Cristovam Buarque, que se entrevistó con Bill Gates, éste se comprometió a organizar una reunión con Microsoft, Intel, HP, entre otras, para discutir cómo se pueden hacer proyectos de alta tecnología en Brasil. Tiempo atrás, los fabricantes ya se apresuraban a vender o rentar sus computadoras en América Latina, en 1957 llegaron las dos primeras computadoras IBM-650 a Colombia, para instalarse en la empresa privada Bavaria en Bogotá, y unos meses después en la empresa Coltejer en Medellín, ya en junio de 1958, directamente de la Universidad de California, una computadora IBM-650 —con tres años de antigüedad— arriba a México, para ser rentada a la UNAM por $25000.00 pesos mensuales, esto dió inicio a la llamada «época del cómputo electrónico»; en nuestro país, un costoso festejo de usuarios que se celebra con discursos y publicaciones por los cuarenta años transcurridos, un sofisma que me recuerda como en los años 50, mi amigo Nicolás compró su primer radio portatil con bulbos y batería de 90 voltios incluída, para escuchar la primera radiodifusora de la región del Istmo de Oaxaca cuyas siglas eran XEKZ, que emitía canciones en zapoteco de mi maestro de música, Eustaquio Jiménez Girón (Taquio Nigui). En 1960, la UNAM recibe a préstamo otra computadora, una Bendix G-15, que en un traslado, se incendió el camión que la transportaba, y la computadora se chamuscó, tras repintarla los obreros, frescamente la devolvieron a sus dueños. En 1987, en la Facultad de Ingeniería practicaban en su laboratorio, con microcomputadoras de la marca Starter Kit y Microkit MKE-80, ambas con teclado hexadecimal, microprocesador Z80 y con graficadores tipo LED (Light-Emitting Diode) de 7 segmentos. Por entonces la familia Toledo enriquecía a su cuarta generación de computadora evolutiva con teclado alfanumérico y gráficas a color, con software y periféricos de creación propia, sus funciones sorprendentes fueron motivo de una entrevista de la televisión norteamericana, realizada por la cadena Telemundo de HBC (Hispanic Broadcasting Corporation). La vida de las cosas es breve y nada que no sea original puede evolucionar. Hasta la fecha, mientras la organización Familia Toledo crea las bases del cambio tecnológico, el mundo académico se debate en una triple crisis: falta de acceso para miles de estudiantes, costo alto para la población estudiantil, y poca flexibilidad en el conocimiento que los alumnos con nuevas aptitudes requieren, en esta era digital de aprendizaje vitalicio, las universidades más desesperadas por recursos económicos, permanecen calladas ante el gobierno plutocrático, han caído en la obsolescencia y la corrupción, por proteger las viejas estructuras jerárquicas que nos oprimen, un modelo conservador y estático que bajo las nuevas circunstancias está condenado al fracaso.

Personal de Televisa-Milenio. 16-ago-2001
Algunas de las nueve personas del monopolio Televisa&Microsoft y grupo Milenio, que participaron en la entrevista a Oscar Toledo Esteva y familia, el 16 de agosto del 2001. La cual no fue difundida por la televisora. ¿Por censura, por espionaje tecnológico, miedo a la rompedora tecnología de la Familia Toledo?... ¿?

Seguramente más preocupados por los logros tecnológicos mexicanos, realizados por la Familia Toledo, que la propia inversión, el miércoles 30 de julio del 2003, Bill Gates de Microsoft informó que ya posee el 7% del grupo mexicano Televisa, el mayor grupo de medios de habla hispana. Microsoft Corporation ya tenía 6.3 millones de Global Depositary Shares de Televisa, como informó la comisión de valores de Estados Unidos (SEC, Securities and Exchange Commission), 5.3 por ciento de acciones del grupo Televisa está en un fondo especulativo de Microsoft Corporation, llamado Cascade Investment LLC, y el resto es propiedad de la fundación Bill y Melinda Gates, esta operación con este importante medio televisivo, facilita manipular o distorsionar la información política y tecnológica de este país, y naturalmente, no permitió la difusión televisiva de la entrevista hecha a la Familia Toledo, realizada por nueve personas del monopolio Televisa&Microsoft y el grupo Milenio. Honor y gloria para la Familia Toledo, que una empresa televisiva que ha hecho enormes contra-aportaciones culturales, como preservar y acentuar el atraso social de nuestro país, no dé difusión a una estupenda historia que solo sucede una vez en la vida, ya sea por miedo o autocensura, prohibido por el sistema local o desde el extranjero por el gran capital, nuestra labor basada en una epopeya de obstáculos, no es conocida por una comunidad carente de este tipo de noticias; y todavia tienen la audacia de llamarse periodistas, periódicos o noticieros, sin tener nexo mínimo con las noticias, los verdaderos periodistas se pelean por buscar este tipo de material. Se hacen los olvidadizos, sobre el espectro de frecuencias radioeléctricas cuyo dominio directo le corresponde a la nación, existe una ley federal de radio y televisión, pero manejan reglas propias como una «ley de la selva», las televisoras humillan a la gente cuando seleccionan sus pedimentos o quejas en las banquetas, lo mismo ocurre por teléfono en las radiodifusoras, donde la mayoría de las peticiones no participan; son muchas las «reglas» de como excluir a la población de sus derechos en la radio y la televisión. ¿Cómo quedan los funcionarios que inspeccionan y revisan las concesiones del estado mexicano?, por nuestra parte, aunque se los ignore, nuestros hechos no dejarán de existir.

En una época cuando publicabamos avisos, otro tipo de censura se realizaba en el departamento de publicidad de periódicos como el «Excelsior», «El Universal» y «La Jornada», en este último los lectores seguían fielmente nuestra secuencia de anuncios, que relataba nuestros avances tecnológicos, de un desarrollo que los latinos sitúan como raro o extraño. Con una periodicidad promedio de 4 anuncios mensuales pagados por la Familia Toledo, iniciamos en 1987 un diálogo con los lectores, el cual fue interrumpido a mediados de 1988, con la orden de incrementar por ¡cuatro veces el costo de nuestros anuncios!. Al dirigirme al encargado de la publicidad, lo primero que dijo fue: «¿Oscar, porqué hablas muy fuerte en tus anuncios?», y me señaló a su jefe inmediato, él cual a la vez señaló a su superior como responsable de la «hazaña» del periódico, a estas alturas, mi fé aumentaba con los desengaños de estos entes, esa fé que habilita la paciencia y la ingeniosidad, que hace de un hombre un atleta para competir ante el valladar de intereses de los esbirros del neoliberalismo.

Históricamente, los países contrarios al liberalismo del siglo XIX, entre los años 1820 a 1830, fueron Estados Unidos y Alemania, estos se convirtieron en países altamente industrializados, porque no aceptaron el libre comercio, protegieron sus industrias hasta que estuvieron en condiciones de competir, en ese entonces, con la economía dominante de los británicos. Hoy estos mismos países vuelven a resucitar el liberalismo, limitándose a remover los obstáculos para conseguir sus fines, para instaurarlo por todos los medios a su alcance; si es posible, mediante el fundamentalismo educativo, el «libre comercio», o si es necesario por la fuerza de las armas, en el pillaje del planeta, conforman una simbiosis depredadora que va tragando vidas, energía o materia, como un hoyo negro, en un mundo desigual y distinto.

Apoyados en su «free market» o fundamentalismo del mercado libre, basan su poderío imperialista en cuatro pilares económicos: finanzas, alta tecnología, productos farmaceúticos y recursos energéticos. Se enfocan en parcelar o modificar la constitución de otros países, en alianza con los gobiernos en turno, obligándolos a un «cambio», ellos quedan postrados ante promesas de inversiones condicionantes, ya encallados, recorren el mundo, gemebundos suplican ayuda: «traiganos su tecnología, traiganos su dinero, por favor sanen nuestra incapacidad con los flujos de su capital»; los acreedores fijan tres condiciones: privatización, desregulación gubernamental para el «libre» mercado y recortes en el gasto social. En su agenda solo proponen «reformas» interminables, privatizar, «modernizar», «desincorporar», «adelgazar» o «capitalizar», y luego ofertar la herencia mexicana a una fracción mínima de su auténtico valor, entre sus parientes, amigos o socios, sin distribución óptima de la riqueza —desregulación, liberalización y privatización es su dogma—, que lleva a la miseria planificada, ausencia de salud pública, aumento en los alimentos —recorte social—, que genera un genocidio económico, ¿cuántos mexicanos han muerto por esta economía tenebrosa?, impuesto por gobiernos foráneos mediante tratados, sanciones comerciales u otros medios de presión, para que continuen por este rumbo neoliberal, para sus complices esto no tiene la menor importancia; queda grabado para la historia de la ignominia lo que el senador norteamericano Lloyd Millard Bentsen, dijo del presidente Carlos Salinas de Gortari: «Este es un presidente a nuestro modo, que hace las cosas como las hemos pedido hace muchos años; no podemos abandonarlo». Continuando con sus sueños fallidos, bajo el régimen de Vicente Fox, el secretario de relaciones exteriores, Jorge Castañeda Gutman, dijo del monopolio Microsoft: «México pierde si no tiene la tecnología de Bill Gates...». Estas desafortunadas declaraciones del que convirtió la política exterior mexicana en cenizas, llevan a la pregunta; si el dinero ilegal se lava, ¿cómo lavarán lo antimexicano o la traición de los funcionarios públicos?.

Por la incompetencia de los políticos, el estado mexicano ha sido incapaz de cumplir la función más esencial de soberanía; cumplir la ley para apoyar la ciencia y la tecnología. La comunidad cercana a la Familia Toledo, sabe que ningún presidente de México ha cumplido la ley de nuestra constitución para apoyar la investigación científica y tecnológica, se demanda que asuma su función como aparato de estado, cumplir el artículo 89, fracción XV. En la práctica nuestras denuncias son ignoradas, a cambio solo tenemos el acoso que emana del poder, han usado mecanismos de desacreditación para tratar de anular nuestra inconformidad y nuestra obra científica, sumados a un rosario de agravios que se originan desde el gobierno federal, estatal y municipal, con provocadores ligados a la delincuencia, incluso han desviado nuestra mensajería internacional, como sucedió en 1998 cuando la compañía Federal Express no entregó nuestros documentos para el concurso Rockefeller —aduciendo que no encontraron la Universidad de California—. A pesar de que carecemos de poder político y económico como la mayoría de los mexicanos, sostenemos un departamento de investigación científica y tecnológica, donde progresivamente creamos una plataforma de computadoras estratégicas con su respectivo software para desarrollar más ciencia, para la defensa y progreso de la vida y de la naturaleza; no importa que sean tiempos de cobardía, mezquindad y cinismo, continuamos sacrificando nuestro patrimonio por esta aspiración; por esta capacidad de edificar y resistir, despertamos risas en los estúpidos, el gobierno y sus socios truenan en nuestra contra, para ellos ni los hackers ni los «virus», el ogro es Oscar Toledo Esteva y familia, por su insolencia y su osadía.

Grabadora de casete para datos de la Micro SEP-1600
Grabadora de casete para datos de la Tandy Color Computer, la cual fue nombrada por el gobierno mexicano como Micro SEP.

Por iniciativa de un alumno de nuestro primer curso 1988, que envió una carta al presidente de la República Mexicana, Vicente Fox Quezada, los funcionarios de CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) visitaron nuestro hogar y el departamento de investigacion. Resultó que querían diagramas, códigos fuente, G11V3 y la documentación necesaria para obtener toda nuestra tecnología, a cambio de nada. «...si te apoyamos (para construir el prototipo de la G12), me meten al bote (carcel)...»; cuando les presenté nuestra propuesta, basada en hechos fidedignos, fuimos tratados prácticamente como delincuentes, «...primero nos llevamos el código fuente de tu Navegador Biyubi, para ver si no esta montado en el navegador Mozilla, y ya veremos si después te ayudamos...», etc. Y así transcurrieron seis sesiones con burócratas, con una actitud adversa hacia uno y la familia, mientras ofrecían cuantiosos recursos a la transnacional Intel, no semejaban ser servidores públicos, sino oportunistas, buscando una firma o rentabilidad, como único criterio para determinar lo que funciona y lo que no sirve, no entendieron que ya cambiamos el curso de la historia, con proyectos concretos: generaciones de computadoras revolucionarias, sistemas operativos multimedios, navegador Internet y un caudal de software de diseño propio, que ningún otro laboratorio del país ha logrado crear. Prejuzgan a los científicos que no usan su lenguaje de alabanza servil, los ignoran, los cansan para que migren a otro lado, contribuyendo aún más al poderío del país que les brinda asilo, aumentando la brecha del conocimiento estratégico con el resto del mundo, nos hemos quedado con «humanistas» de pensamientos pobres, con poca visión para un mundo en constante evolución. Nuestros paisanos duermen confiados por la propaganda de apoyos que dizque el CONACYT otorga, ignoran que éste se ha autoerigido como el obstáculo para las mentes brillantes, visto ya de cerca, es un monumento a la ineficacia, que afecta a los intereses del pueblo mexicano, la ignorancia y la carencia de ética nos les permitió cumplir con un mandato presidencial. Se estancaron en su rutina, de enviar becarios que se quedan en el extranjero, por las «instalaciones que nosotros no tenemos», lo que pone de manifiesto el atraso tecnológico de nuestro país. A su paso por nuestro departamento de investigación, no mancharon nuestra bitácora repleta de avances extraordinarios.

No se puede esperar nada bueno de un régimen de la vieja economía, que en su discurso oficial aparece la ciencia como prioridad, sin traducirse en la realidad, que solo firman acuerdos comerciales, incluso sin consenso ciudadano, mutilan el escudo nacional para convertirlo en un logotipo cuasi-comercial, más conocido como el «aguila mocha». Un presidente que vela más por obscuros acuerdos camarales y tratados comerciales que nos afectan, que en plena noche del 15 de septiembre del 2003, al ocupar el balcón del palacio nacional para celebrar la independencia de México, en su arenga a los héroes patrios, de su propia cosecha, grita; «¡Vivan los acuerdos (componendas, enjuagues) para un México mejor!». Esta pobre perspectiva mercantil la quieren incrustar en los objetivos sociales, donde México sale perdiendo. Sobre nuestra realidad educativa, según el paladín del neoliberalismo OCDE, nueve de cada diez niños y adolescentes mexicanos son analfabetos funcionales. En este ambiente de ignorancia, los maestros tienen que acatar un plan de estudios hecho por burócratas incompetentes, mientras la tiranía de la incomprensión aisla aún más al científico, se olvidan que el científico es un benefactor público, y que sólo la ciencia puede garantizar un desarrollo propio, una visión general, un contexto, conocimientos y calidad de vida para todos. Ya sin apoyo la ciencia y la tecnología, nuestros científicos van atrasados, corriendo la misma suerte el desarrollo del país, en esta carrera por sabotearlo, destaca un Presidente, la Cámara, las fuerzas políticas y una sociedad desgastada, que bajo un estado débil y un gobierno fuerte, se crea un poder totalitario con una explosiva combinación social.

Esta serie de errores indignantes y bochornosos, ilustran una historia falaz del gobierno mexicano, que depende de algunas transnacionales como: Intel, Hewlett Packard y Microsoft, para llevar a cabo su costosa propaganda sobre las bondades del sistema neoliberal, como lo ilustran los proyectos multimedia, E-Mexico, UNETE, software.net.mx, Prosoft de CONACYT, etc. Por creer en la ruta fácil de que «es más conveniente y barato para el país, comprar tecnología que crearla...», como afirmó el director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Oscar Joffre Velázquez, el 22 de octubre de 1993, en la fuga de divisas, sacrifican a la población y frenan el avance del país, pidiendo dinero al fiado al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), solo para consumir computadoras foráneas que se atascan al primer «virus», con software chatarra, ambiguo y mal traducido, perdida de tiempo en prender y apagar la computadora, por un deficiente hardware y por los malos sistemas operativos. En el ansiado coloniaje el idioma español estorba, solo uno de los gobernadores de la República Mexicana, el del estado de Tamaulipas ha gastado en este año, un poco más de 120.5 millones de pesos, para la enseñanza del idioma inglés en las escuelas primarias. El pueblo mexicano al observar que su gobierno ha claudicado de su autoridad y soberanía, para complacer al imperio en forma servil, cobarde y traidora; demanda que renuncien, o que la Suprema Corte de Justicia de la nación aplique la ley del artículo 123 del Código Penal Federal, por los actos contra la independencia, soberanía o integridad de la nación mexicana con la finalidad de someterla a personas, grupos o gobiernos extranjeros. ¿Puede hacerlo una Suprema Corte, que sigue bajo sospecha por la parcialidad en sus decisiones o por el sueldo escandaloso que reciben?

Ya encarrilados en esta hojarasca de impunidad, los monopolios mediáticos promocionan la vulgaridad, la violencia, la codicia y el temor, fomentando la colonización al importar modas, música, políticas, economías, idiomas, con la creencia de que todo lo foráneo es superior a lo nativo, perdiéndose los valores, la cultura y el buen nacionalismo, se incuba la mediocridad de una manera bárbara, otro tanto hace la dictadura plutocrática, desmantelando empresas estatales estratégicas, igual que las privadas, para dar paso al dinero sicológico o mal habido, compañías que solo buscan invertir fusionándose con cero riesgo, olvidando la innovación del producto o del servicio, bancos extranjeros que van desnacionalizando al país. Solo quedó la obsesión por la avaricia, para ellos, es válido intimidar, engañar y defraudar al cliente, obtener en forma deshonesta bienes del estado o corromper un gabinete de gobierno. Entre ellos ya no hay competencia, se sienten unidos porque están encima de la autoridad del gobierno, son un cuello de botella para el crecimiento y el desarrollo de México, impiden la competencia a como de lugar, con la complicidad de sus influencias políticas para ser monopolios, fijan precios de productos a su antojo, donde el enemigo es el consumidor, que ya no pueden gastar en otras cosas necesarias, porque todo es más caro en el país: energía eléctrica, gas, transporte, telefonía, acceso a Internet, servicios bancarios, etc. A base de promesas, el pueblo fue seducido por una esperanza ajena, sumisos, presurosos, votaron por el modelo neoliberal, sólo les concedieron derechos de elegir a quien ha de traicionarlos, quitándoles poder para elegir como distribuir la riqueza de su país, manejar las empresas de propiedad estatal para financiar hóspitales y escuelas, lo mismo para ejercer su poder democrático que tanto ha costado conseguir. Hoy, cuando la mayoría de los habitantes del planeta rechazan la globalización, y se llegó al límite de la tolerancia hacia sus gobiernos verdugos, por todas partes, crece la fuerza de los obstáculos que se oponen a este creciente proceso de homogeneización. En México, igual que otros países, no se producen productos de diseño propio u OEM (Original Equipment Manufacturer), les llegaron los tratados comerciales foráneos en plan de dominio, para imponer mercancías con ultraje a su autonomía, solo para producir pobreza, más de 4 millones de mexicanos han huido de su terruño en una hégira nunca vista, para encontrar en otra nación, un futuro que su gobierno les negó.

Al gobierno entreguista en su gran teatro, no le importan los graves problemas de México, como apoyar a la ciencia y mejorar la educación; su única línea es respaldar mininegocios o changarros que no se atrevan a crecer, para no hacerle competencia a sus socios comerciales foráneos, de los cuales es su férreo guardián, son manipulados como títeres por los peores intereses creados, evaden su responsabilidad histórica, para mantener a propósito la dependencia científica, tecnológica y económica, violan la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, e incumplen las leyes que al asumir sus cargos, protestaron cumplir y hacer cumplir, situación donde resalta la antidemocracia, la ignorancia, el crimen organizado, la inseguridad, la corrupción y la impunidad; aunque no tiene sentido hablar de democracia en un país donde las autoridades son las primeras en pasar por encima de la esencia y el espíritu de donde emanan las leyes, impulsan su propia pérdida de poder y crean más conflictos que no podrán resolver, cayeron en la trampa de la globalización neoliberal. En cuanto a la Familia Toledo, su labor es firme y digna en la investigación científica y tecnológica, sobresalen como la esencia y el núcleo para el desarrollo del país, a pesar de que han estado siempre solos y se han defendido heroicamente solos, un esfuerzo enorme, pero es la condición necesaria si queremos sobrevivir como nación y sin un futuro empeñado.

 

Artículo anterior Artículo anterior Lista de artículos Siguiente artículo Siguiente articulo